martes, 4 de diciembre de 2012

Globalización y sociedad de la información

La Real Academia de la Lengua define globalización como la "tendencia de los mercados y las empresas a extenderse alcanzando una dimensión mundial que sobrepasa las fronteras nacionales". Como puede advertirse, en esta definición predomina el sentido económico del término.
En el mismo sentido, el Fondo Monetario Internacional (FMI) señala que "La globalización es una interdependencia económica creciente del conjunto de países del mundo, provocada por el aumento del volumen y la variedad de las transacciones transfronterizas de bienes y servicios, así como de los flujos internacionales de capitales, al tiempo que la difusión acelerada de generalizada de tecnología".
El término globalización fue en parte acuñado para identificar cambios y transformaciones en la economía internacional a través de procesos de creciente integración de las economías en los distintos países y la tendencia hacia la constitución de un único mercado mundial.
Si bien los anteriores conceptos regían la vida de los ciudadanos y las políticas gubernamentales de los países, los mismos fueron cambiando hasta que nació el concepto de Globalización, entendida como la expansión progresiva o bien como continuación de la internacionalización y la mundialización.
En consecuencia, la globalización es económica, financiera, política, social, cultural y comunicacional.
Lo anterior significa que en torno al fenómeno de la globalización, se han desarrollado dos visiones o interpretaciones de largo plazo una podría llamarse optimista y la otra pesimista o crítica.
La optimista es auspiciada por los defensores de la economía de mercado y la democracia liberal, únicamente ven lo positivo del proceso. Entre ellos figuran Alvin Toeffler, Kenichi Ohmae y Francis Fukuyama, para quienes la globalización sólo puede traer efectos beneficiosos para la mayoría de la población, pues afincan su optimismo en las fuerzas del mercado, en las nuevas tecnologías y en la misión redentora de las empresas transnacionales.
Para los que plantean una postura crítica, la humanidad observa perpleja el deterioro de las condiciones de vida de la mayoría de la población; el aumento de la pobreza y la profundización de la desigualdad social no son exclusivas de los países en desarrollo puesto que los industrializados también conocen estos fenómenos. La concentración de las riquezas y de los recursos en sólo algunos países, e incluso en reducidos sectores sociales, es la característica predominante.
Independientemente de la posición de los estudiosos, la globalización significa un mundo sin fronteras en el cual la información es inmediata y reciproca, la cual influye en aspectos como la cultura, la política y la economía.
Internet ha constituido un paso fundamental en la comunicación e interdependencia entre los distintos países del mundo, está propiciando, de forma más acelerada, la unificación de mercados, la creación de comunidades muy activas, que emergen incluso sobre sociedades y culturas. Es algo más que la simple intercomunicación virtual de personas en todo el mundo. Afecta al modelo de empresas competitivas que cualquier país aspira a tener hoy en día para afrontar los retos de la propia globalización.
Si la etapa previa a la llegada de Internet ya se caracterizaba por la introducción de nuevos modos de producción y de movimientos de capital a escala mundial, la sociedad de la información viene a respaldar y potenciar estas tendencias, las hace más cercanas y sólidas y las respalda con nuevas y potentes herramientas. Pero también configura nuevas actitudes de los consumidores y quizás nuevas formas de organización de los mercados y de la fijación de los precios.